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Condenadas madre e hija por vejaciones injustas a una enfermera en el hospital de Oza

Profirieron a gritos expresiones despectivas dirigidas a menoscabar su prestigio profesional, indica la sentencia
martes, 6 noviembre, 2012

 

El Juzgado de Instrucción nº7 de A Coruña ha condenado a dos mujeres al pago, cada una de ellas, de 120 euros por una falta de vejación injusta al haber proferido expresiones ofensivas contra una enfermera en el ejercicio de su profesión. El presidente del Colegio de Enfermería de A Coruña y del Consello Galego de Enfermería, Sergio Quintairos, espera que “sentencias como ésta sirvan de ejemplo y hagan que esa minoría de pacientes y familiares que no tienen respecto por el trabajo de los profesionales sanitarios cambien su actitud y el trato hacia estos trabajadores”.

La sentencia considera probado que el 14 de febrero de este año, madre e hija se encontraban en una habitación de la segunda planta de la Unidad de Cuidados Continuos del Hospital Marítimo de Oza de A Coruña; planta en la que estaba ingresado el hijo y hermano de las acusadas, quien en ese momento se encontraba en estado de coma vegetativo y precisaba de atención hospitalaria.

Alrededor de las 13.15 horas de ese mismo día entró en la habitación una celadora y una auxiliar para realizar un cambio postural al paciente, y cuando estaban haciéndolo la madre del paciente comenzó a increparlas, al igual que en anteriores ocasiones, y les recriminó la forma de tratar a su hijo, llegando incluso a alterarse tanto que se dirigió hacia las dos para decirles a gritos que “estaban maltratando a su hijo y que lo habían colocado mal”, según recoge el fallo judicial.

Al escuchar los gritos, una enfermera de esa planta entró en la habitación con la intención de calmar a la madre y ayudar a la auxiliar y a la celadora a concluir su trabajo, pero la hermana del paciente se alteró aún más que su madre al no estar de acuerdo en cómo pretendían realizar el cambio postural de su hermano y, dirigiéndose de forma despectiva hacia la enfermera, le profirió a gritos expresiones despectivas dirigidas a menoscabar su prestigio profesional, concluye la sentencia.

A pesar de las expresiones que proferían madre e hija, la enfermera consiguió impartir las instrucciones precisas para que la auxiliar y la celadora acomodasen correctamente al paciente. Eran tales los gritos que las acompañantes proferían que otros empleados del centro acudieron a la habitación para preguntarle a la enfermera si precisaba ayuda, dado que se estaba alterando el normal funcionamiento del servicio, momento en el que la hermana del paciente prosiguió con la misma actitud y se dirigió de nuevo hacia la enfermera haciendo ademán de levantar la mano como si fuese a golpearla.

Ha quedado probado además que no era la primera vez que madre e hija protagonizaban un incidente similar, ya que constantemente estaban increpando a gritos al personal del centro y en particular a la enfermera de la  planta en la que estaba ingresado su hijo y hermano. De hecho, su conducta violenta y reiterada motivó que el propio centro adoptase la decisión de restringir a ambas el horario de visitas limitándolo tan sólo a dos horas por la tarde.

Indica la sentencia en sus fundamentos de derecho que “la parte denunciante ha ofrecido un relato minucioso y coherente acerca de lo acaecido ese día 14 de febrero y ha manifestado igualmente que la conducta de las dos denunciadas le ha generado inquietud y desasosiego, además claro está de que las expresiones despectivas y desconsideradas proferidas por las dos denunciadas iban dirigidas a causar un menoscabo directo a su prestigio profesional como enfermera, ya que sin duda alguna el contenido de tales expresiones cuestionaba abiertamente el método paliativo y curativo empleado por la enfermera denunciante y que a su vez transmitía a la auxiliar y a la celadora”.

Considera la jueza que, “cierto es que efectivamente la situación personal que estaban atravesando era muy delicada, situación que permitiría comprender hasta cierto punto algunas increpaciones respecto al modo de proceder del personal e incluso formalizar las correspondientes quejas ante el servicio de atención al paciente, pero lo que no tiene justificación alguna es que hubiesen vilipendiado, humillado y desprestigiado a la enfermera denunciante de una forma tan desproporcionada como lo han hecho ambas hasta el extremo de haber generado una inquietud y un desasosiego que incluso se ha transmitido al resto del personal que trabajaba en esa planta”.

La asesoría jurídica del Colegio destaca tras conocer la sentencia que “ha quedado claro que las ofensas graves frente a los profesionales sanitarios son condenables en vía jurisdiccional” y que “los hospitales pueden, como en este caso, limitar o restringir las visitas a los familiares de los enfermos, cuando éstos impidan la debida atención sanitaria”. Puntualizan los abogados del Colegio que en muchas ocasiones se niegan a acometer estas medidas, pero éstas estarían amparadas por el art. 7 de la Ley 8/2008 de salud de Galicia: "Los derechos anteriormente citados se limitarán, e incluso se exceptuarán, en los casos en que esas presencias sean desaconsejadas o incompatibles con la prestación sanitaria conforme a criterios clínicos. En todo caso, esas circunstancias serán explicadas a los afectados y afectadas de manera comprensible."

 



by Dr. Radut.