"No se trabaja lo suficiente en educación de la población en materia de prevención de la gripe", Karin Meier, enfermera especialista en familiar y comunitaria

Cada año, en esta época invernal, aumenta la demanda asistencial por causa de virus respiratorios. Esta temporada la gripe A está siendo la protagonista, hasta tal punto que el Ministerio de Sanidad ha decretado la obligatoriedad del uso de mascarillas en los centros sanitarios. La prevención es esencial, empezando por la vacunación y la concienciación de la población de su importancia. 

Karin Meier, enfermera especialista en familiar y comunitaria y vicepresidenta 2ª de AGEFEC, nos cuenta en esta entrevista que desde el punto de vista de la prevención, nunca se le ha dado el suficiente peso y ahora estamos recogiendo los frutos de este error.

¿Cómo describirías la situación actual en los centros sanitarios en relación con el repunte de casos de gripe y COVID-19, especialmente de gripe?

Todos los años en esta época tenemos una situación similar. Centros de salud y urgencias tanto hospitalarias como extrahospitalarias con un gran aumento de la demanda asistencial por causa de los virus respiratorios, tanto gripe como covid, entre otros. Este año la mayoría de los casos graves están relacionados con la gripe A, y continúan subiendo. Esto es especialmente peligroso para las personas mayores y aquellas que por diversas patologías se encuentran más desprotegidos.

¿Cuáles son los principales problemas que enfrentan los hospitales y centros de salud en este momento?

El pico epidémico de la gripe y de otras infecciones respiratorias supone cada año una sobrecarga del sistema asistencial que agrava la situación de un sistema sanitario precario en cuanto a recursos humanos y ya saturado per se.

Por otra parte, no se trabaja lo suficiente desde el punto de vista de la educación de la población en materia de prevención. Es muy importante concienciación de la población sobre la importancia de acudir a vacunarse y cumplir con las medidas higiénicas, como el lavado de manos y el uso de mascarillas.

Si todos los años sucede lo mismo, ¿por qué no se actúa con previsión?

Entiendo que estamos ante un problema multifactorial difícil de resolver. Desde el punto de vista de los recursos humanos, por una parte, la oferta formativa no va acorde con las necesidades reales de personal sanitario del SERGAS, por otra parte, la precariedad laboral que sufre este colectivo le obliga muchas veces a marcharse en busca de mejores oportunidades.Desde el punto de vista de la prevención, nunca se le ha dado el suficiente peso y ahora estamos recogiendo los frutos de este error.

El Consejo General de Enfermería aboga por la obligatoriedad del uso de mascarillas en centros sanitarios y el Ministerio de Sanidad ha decidido finalmente que el uso de las mascarillas sea obligatorio en los centros sanitarios ¿Cuál es tu opinión sobre esta medida y cómo crees que impactará en la presión asistencial?

A mi esta medida me parece muy acertada y necesaria. Tras la pandemia covid se demostró que el uso de mascarilla en caso de tener síntomas respiratorios reducía de manera significativa el número de contagios. Es de sentido común. Seguramente esta medida reducirá la carga asistencial. En un momento como el que estamos viviendo de pico de infecciones respiratorias transmisibles debemos de concienciarnos de su uso, ya no solo en los centros sanitarios, sino también cuando se prevean aglomeraciones y si padecemos síntomas.

¿Cómo ves la respuesta de la población ante la obligatoriedad del uso de mascarillas en determinados espacios?

En general, buena, aunque siempre hay quien no está de acuerdo.

El CGE ha llamado a las autoridades sanitarias autonómicas a dejar de lado las diferencias políticas. ¿Cómo crees que la coordinación y el consenso a nivel nacional pueden mejorar la eficacia de las medidas preventivas?

El trabajo en equipo siempre mejora los resultados, tanto a nivel del trabajo en un centro de salud como en otros contextos más amplios. La toma de decisiones sensatas y con consenso a nivel político resultarán beneficiosas, sin ninguna duda. Cuando se trata de tomar decisiones sobre la salud, es importante dejar el color político a un lado y centrarse en lo importante, que es el bien común.

Una de las mejores prevenciones es la vacunación, ¿cuál es tu evaluación de la situación actual de la vacunación?

La tasa de vacunación de gripe y covid de este año ha sido baja en comparación con estos últimos años, a pesar de contar con recintos de vacunación masiva y centros de salud, dando facilidades a la población para acudir a vacunarse. El desafío consiste, por una parte, en concienciar a la población de la importancia de hacerlo y por otra aumentar las estrategias de captación activa y oportunista. A consecuencia del pico que se está viviendo, se ha prorrogado la campaña de vacunación y cada vez más gente se anima a venir a vacunarse. Otra cuestión importante sería reforzar la figura de la enfermera familiar y comunitaria en los centros de salud, que es la que tiene más competencias y formación para llevar a cabo este tipo de actividades. Además de esto, se debe implicar a todos los profesionales del ámbito de la salud en la promoción y la prevención.

¿Cuál sería tu mensaje para incentivar a la población a vacunarse contra la gripe y el COVID-19?

Las vacunas contra el COVID-19 y gripe son seguras y efectivas y son la mejor opción para evitar enfermarse gravemente, sobre todo en población vulnerable, como son en personas mayores, infancia o personas con patologías crónicas.

El CGE ha lanzado un decálogo con consejos para evitar contagios. ¿Podrías destacar algunos de estos consejos y explicar por qué son fundamentales en la prevención de infecciones respiratorias?

Las medidas fundamentales son la prevención del contagio mediante la vacunación, con lo que evitaremos padecer la enfermedad o, en el caso de contagiarnos, evitar las formas más graves. Después el uso de mascarillas en caso de síntomas respiratorios y si accedemos a centros sanitarios o a lugares muy concurridos, pues son virus que se transmiten por el aire. También el lavado de manos frecuente y la ventilación de espacios cerrados, así cómo usar pañuelos desechables y evitar llevarse las manos a la boca u ojos. Son medidas conocidas, fáciles y eficaces.

¿Cómo percibes la receptividad de la población hacia estos consejos y qué papel juegan las enfermeras en su promoción?

La población en general recibe las recomendaciones con sentido común, pero también existen reticencias y desconfianza, sobre todo hacia la vacunación. En esto las enfermeras de familia jugamos un papel fundamental a la hora de ofrecer educación sanitaria y dar un asesoramiento personalizado, resolviendo dudas y desvirtualizando bulos y mitos que generan preocupación en nuestra población. En cuanto a las medidas higiénicas, hay sectores de la población que lo viven como un ataque a sus libertades personales y una intromisión en sus vidas privadas. A mi personalmente me recuerda a cuando se aprobó la ley antitabaco, que también fue muy impopular, y sin embargo ahora no nos imaginamos la vida sin ella. Vivimos en comunidad y esto conlleva adaptarse para superar situaciones como esta.

Recientemente, se ha autorizado a las enfermeras a prescribir ibuprofeno o paracetamol para tratar la fiebre. ¿Cómo crees que esta medida impactará en la atención al paciente y en la descongestión del sistema sanitario?

Sin duda es una noticia positiva, pues el aumento de las competencias de las enfermeras respaldadas con un marco legal será muy beneficioso para la población y para la organización asistencial en los centros de salud. Parece sensato que, si un ciudadano puede ir a l farmacia y que el farmacéutico o el auxiliar le venda estos fármacos sin receta ni exploración previa, con mayor razón podrá prescribirlos la enfermera, siempre y cuando existan protocolos claros que lo respalden.

Dada la experiencia vivida con la pandemia, ¿cómo crees que podemos aprender y aplicar estas lecciones para mejorar la respuesta ante infecciones respiratorias?

Es básico que los ciudadanos tomen conciencia de lo importante que es responsabilizarse de su propia salud y utilizar los recursos que tienen a su alcance a la hora de prevenir las enfermedades, en este caso la gripe. Las vacunas de la gripe están disponibles de forma escalonada y es muy importante que la gente se conciencie y acuda a vacunarse. Con esta medida se reduciría muchísimo la incidencia. Y el lavado de manos es una medida universal que todos debemos incorporar en nuestro día a día, así como la ventilación de los espacios y el uso de mascarilla si es preciso.

¿Cuáles son tus recomendaciones para enfrentar la fatiga pandémica y mantener la conciencia sobre la importancia de las medidas preventivas?

Pues que afortunadamente, estamos aquí a pesar de las pandemias. Debemos ser conscientes de que otros no han tenido la misma suerte y que es responsabilidad de todos como comunidad seguir superando estas situaciones. Para ello es necesario ser sensatos y solidarios y contribuir a la salud colectiva mediante la vacunación y la puesta en práctica del resto de medidas preventivas.

 

 


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