Alfonso Hermida
Comunicación del Colegio de Enfermería de A Coruña
Natural de Espasante (Ortigueira) y formada en la Facultad de Enfermería de Ferrol, Silvia Peña (47 años) lleva más de dos décadas en Portugal, donde hoy es administradora del Grupo CUF, líder en la sanidad privada del país hermano. Con una trayectoria marcada por la gestión y la innovación, esta gallega ha completado un MBA y diversos estudios de especialización en dirección sanitaria. Fue presidenta del Consejo Estatal de Estudiantes de Enfermería en sus años universitarios y voluntaria en Brasil con la Agencia Española de Cooperación Internacional, experiencia que —según afirma— le enseñó “humildad y valentía para salir de mi zona de confort”. Desde Lisboa, Silvia defiende el papel de la Enfermería como pieza clave no solo en los cuidados, sino también en la gestión y el liderazgo sanitario.
-¿Cómo recuerdas tus años como estudiante en la Facultad de Enfermería de Ferrol?
Mi promoción fue la de los años 1996-1999. Eramos aproximadamente 60 alumnos. Yo soy natural de Espasante, un pueblo cerca de Ortigueira, pero mis padres por aquel entonces vivían en A Coruña, así que fue una fase de entrada en la vida adulta que implicó ir a vivir a Ferrol sin la familia. Es una época que recuerdo con mucho cariño. De hecho, a pesar del tiempo y la distancia, continúo en contacto con algunos de mis compañeros y cuerpo docente.
La Facultad de Enfermería de Ferrol siempre fue una institución muy reconocida por el rigor de la formación impartida -tanto teórica como práctica- y la calidad del claustro de profesores. Era al mismo tiempo un polo neurálgico de la dinamización de la clase profesional. Recuerdo que fueron años de gran actividad de las asociaciones de estudiantes y del Colegio de Enfermería en la lucha por la licenciatura y el estatuto básico de la función pública, que llevó a varias acciones conjuntas para promover el reconocimiento de la profesión de Enfermería en España. Fue una época de gran exigencia, pero también de enorme entusiasmo.
-¿Qué te enseñó tu etapa como voluntaria en Brasil?
Sobre todo, humildad. Y salir de la zona de comodidad, salir y arriesgar. No fui la única recién formada de la Facultad de Enfermería de Ferrol que en aquel 1999 se fue con una bolsa de voluntariado de la Agencia Española de Cooperación Internacional. Que yo recuerde por lo menos tres compañeras más fueron ese año a diferentes países de América Latina con proyectos de ayuda a comunidades con carencias. En mi caso, fui a Brasil, a una pequeña ciudad del interior del estado de Paraná, concretamente Maringá, donde trabajamos en conjunto con la universidad local y comunidades con necesidades de cuidados de salud, con carencias en lo más básico a nivel de condiciones habitacionales y de salubridad.
La experiencia a nivel profesional fue muy rica, pues me puso en contacto con realidades de la Enfermería muy diferentes a las que había vivido en Europa. En aquel momento, era una recién formada y aproveché la experiencia para absorber enseñanzas que aún hoy me acompañan. A nivel personal, dejó una huella profunda, pues me traje de Brasil una maleta llena de humildad que me ayudó durante mucho tiempo a darle perspectiva y relativizar el día a día. Considero que fue una experiencia que marcó mi vida. Una joven enfermera, recién salida de la facultad, con capacidad de agarrar el mundo y sin miedo o resistencias al cambio o a arriesgar.
Recomiendo a los que salen de las facultades que se aventuren en una experiencia diferente en los primeros años como profesionales. Que busquen salidas diferentes, que arriesguen, que tengan experiencias fuera de Galicia o España. ¡Es sumamente enriquecedor!
-¿Qué motivó la decisión de empezar tu carrera profesional en Portugal?
Casi se puede pensar que la vida tiene este tipo de coincidencias significativas. Estaba en Brasil en 1999 y la empresa portuguesa en la que aún hoy en día trabajo, el Grupo CUF, grupo privado líder en cuidados de salud en Portugal, estaba buscando por aquel entonces médicos y enfermeros. Concretamente, en un congreso panamericano de Enfermería en Florianópolis al que asistí, había un grupo de lideres de Enfermería del grupo CUF que tenían la finalidad de divulgar la necesidad de contratar enfermeros para el hospital CUF Infante Santo, una de las unidades del Grupo por aquel entonces.
Una vez más, y con 21 años por aquel entonces, decidí que quería arriesgarme, intentar por unos años una experiencia en Portugal en el Grupo CUF, que era (y es) una empresa familiar, que me permitiría abrir nuevos horizontes dentro de la Enfermería, con estabilidad y, al mismo tiempo, en un ambiente próximo al de casa. Los portugueses y los gallegos somos, de hecho, pueblos hermanos. El resto es historia: me vine por unos meses y llevo en Portugal más de 25 años. Y muy feliz. En el grupo CUF hoy en día, además de mí, hay varias enfermeras gallegas, también de la facultad de Ferrol, que hicieron su vida en Portugal y continúan en la prestación de cuidados de salud.
-¿Por qué de te decantaste por la gestión? ¿Echas de menos la asistencia?
Si he de ser sincera no me decanté, fue un camino que, cuando miro para atrás, fue recorrido naturalmente. No identifico el momento en el que esta decisión fue consciente. Fue un conjunto de varios momentos de encrucijada profesional, en los que tuve que optar. Y esas opciones me llevaron hasta donde estoy hoy. Como dice aquella célebre frase que con frecuencia repito: “Somos libres de elegir nuestras opciones, pero somos “prisioneros” de las consecuencias”.
Este camino que nació en la CUF, me llevó durante dos o tres años a trabajar en la prestación de cuidados en varios servicios (Internamiento, Quirófano, Hemodiálisis….). Más tarde fui tomando decisiones de crecimiento profesional que me llevaron, primero, y aún como enfermera gestora de planes de cuidados a los pacientes, a tener responsabilidades de gestión operacional en servicios domiciliarios del grupo CUF. A partir de ahí, fui creciendo en el nivel de gestión, primero más operacional y, más tarde, a un nivel mas táctico y transversal, aún en el área de los servicios domiciliarios. Como el Grupo CUF tiene varias áreas de prestación de cuidados, más tarde tuve oportunidades de gestión en otras plataformas dentro del grupo, cada vez con mayor responsabilidad: gestión de una clínica, apertura de un hospital en el centro de Portugal, dirección general del mayor hospital del Grupo CUF… El nivel de responsabilidad, de confianza y de apuesta por mí dentro del Grupo CUF fue creciendo.
Uno de los principales motivos que me hacen aún hoy estar feliz en la CUF es la cultura de meritocracia y rigor que la empresa tiene y la apuesta en la formación y el desarrollo de los equipos a todos los niveles: Enfermería, gestión, médicos…. Durante todos estos años, creo que uno de los factores decisivos en mi motivación fue siempre continuar formándome, apostando por mi desarrollo profesional. Hice Formación de gestión, incluso acabando un MBA en 2019, y ahora mi última “locura” ha sido la de matricularme en la licenciatura de Filosofía y Ciencias Políticas. Mi empresa apoya e incentiva esta postura de continua inquietud intelectual o insatisfacción saludable. Está en nuestro ADN querer siempre continuar a “hacer más y mejor” y eso depende, en primer lugar, de cada uno de nosotros.
-¿Qué es el grupo CUF?
El Grupo CUF es el grupo líder de mercado en el aŕea de la salud privada en Portugal. Es un grupo familiar, con accionistas mayoritarios de la familia de Jose de Mello, con una cultura y valores muy fuertes resultados de 80 años de historia. En este momento, tenemos más de 40 unidades de salud entre hospitales, clínicas y centros de salud, sobre todo en el norte y centro de Portugal, y tenemos en curso un ambicioso plan de expansión que esperamos nos lleve al Algarve, en el sur de Portugal, y a Madeira.
Originalmente, este grupo nació del enorme sentido humanista de Alfredo da Silva, bisabuelo del actual presidente del grupo José de Mello, que inauguró en 1945 el hospital CUF Infante Santo para poder acompañar a nivel de salud a los colaboradores y familiares de las diferentes empresas de un grupo industrial con diversas áreas de actuación. En los últimos 30 años, el Grupo CUF creció de forma significativa y pasó de ser un hospital dedicado a colaboradores del grupo industrial de la familia de Jose de Mello a abrir las puertas a los portugueses que necesiten acompañamiento de salud de calidad, con humanismo y rigor. De hecho, nuestro propósito en cuanto prestador de cuidados de salud es “por la vida, con humanidad y excelencia” y eso dice mucho de nosotros y de nuestra cultura y valores.
Hoy en día, trabajan en nuestros equipos cerca de 17.000 personas, que dan lo mejor de cada uno para cuidar y acompañar a los más de 1,3 millones de portugueses que nos confían su salud.
-¿Cómo era la situación laboral de las enfermeras en Portugal cuando llegaste y cómo ha evolucionado hasta hoy?
En el año 2000, cuando vine a trabajar a Portugal, existía una enorme escasez de profesionales de Enfermería, lo que llevó no solo a que hubiera un enorme contingente de enfermeros españoles viviendo en Portugal, sino también a que los enfermeros trabajasen en aquel entonces con doble empleo. Hoy en día, existen en Portugal 85.000 profesionales de Enfermería, un ratio de 7,9 enfermeros por cada 1.000 habitantes por los 8,83 enfermeros por 1.000 habitantes de referencia europea. Tenemos aún algún camino por recorrer.
En relación a la autonomía y a la responsabilidad de los profesionales de Enfermería, en el año 2000 existía alguna subalternización en relación a la clase médica tanto en el ámbito público como en el privado. Este último presentaba en el año 2000 un contexto completamente diferente a nivel de alternativas profesionales. El peso de la actividad privada en salud era residual comparado con el panorama actual.
Hoy en día, y fruto del camino recorrido, del reconocimiento de la formación académica y de la autonomía profesional, los enfermeros en Portugal son una pieza fundamental reconocida en un contexto de equipo multidisciplinar, a todos los niveles, del sistema de salud. Además, y con cada vez mayor frecuencia, existe una gran tendencia de los enfermeros a realizar funciones docentes, de investigación y de gestión, lo que consolida y reafirma laboralmente la clase profesional en el contexto laboral.
-¿Qué diferencias de formación y laborales encuentras entre las enfermeras españolas y las portuguesas?
En relación al currículum académico y formativo, tanto en el componente teórico como en el práctico, diría que van muy parejas. Tenemos realidades bastante parecidas. En relación a la conjetura profesional, mi lectura es que en Portugal hoy en día, fruto también del contexto de escasez de profesionales, existe una gran apuesta de las instituciones por conseguir retener a los profesionales de Enfermería: con vínculos estables e indefinidos, con formación y apuesta por el desarrollo de los equipos como forma de motivación y con mejoras, naturalmente, en las condiciones de remuneración y reconocimiento. Por ejemplo, en la CUF, hoy en día, un enfermero que pase el proceso interno de selección tendrá una propuesta encima de la mesa con un contrato de base indefinido, lo que aporta una gran seguridad a la hora de plantearse el futuro y las decisiones de vida.
Las remuneraciones medias en la CUF están al nivel de especialización y senioridad del sector sanitario español. Un ejemplo que me parece muy relevante, que creo que es bastante distintivo de mi empresa, es la definición de objetivos individuales y evaluación anual de desempeño, que permiten definir un plan de desarrollo del profesional y tener reconocimiento monetario o incentivos asociados al desempeño de la función. Esto solo es posible en un contexto de apuesta por el desarrollo de las personas y de reconocimiento de la meritocracia.
-¿Por qué Portugal es un destino laboral atractivo para las enfermeras?
Lo que percibo desde hace varios años, con especial énfasis desde 2018, es que Portugal es un destino atractivo para vivir, no solo para las enfermeras. Hemos asistido a un éxodo de comunidades extranjeras hacia territorio portugués en los últimos años de forma muy relevante. Es un país europeo considerado del primer mundo, con buena calidad de vida, próximo geográficamente a Galicia, con un clima agradable, con seguridad en las calles y donde los extranjeros son de forma genérica muy bien recibidos.
Para las enfermeras en particular, y concretamente de la CUF donde trabajan actualmente más de 2.800 enfermeros, existe una posibilidad de integrar de forma estable un grupo de cuidados de referencia, con valores familiares, con una Rede de Unidades Hospitalares con gran dispersión geográfica, que permite movilidad dentro de la empresa y con una dinámica clínica y de innovación que da la posibilidad a los profesionales de desarrollarse en varias áreas de la enfermería de manera sólida.
Aprovecho para dejar el enlace a la página de contratación del CUF - https://carreiras.cuf.pt/. Aquí las enfermeras pueden informarse sobre ofertas de trabajo o presentar solicitudes.
-¿Qué papel crees que debe desempeñar la Enfermería en la gestión sanitaria?
Una de las grandes cualidades de la Enfermería reside en su perfil multifaceta y en los diferentes roles que puede asumir dentro del sistema de salud. Los enfermeros y enfermeras son, en primera instancia, gestores de los planes de cuidados de los pacientes y asumen la responsabilidad de la calidad de la prestación de esos cuidados de salud. Este rol se aplica, como sabemos, tanto en Atención Primaria como en Atención Especializada.
A medida que vamos evolucionando en nuestra carrera, y si asumimos funciones de gestión y liderazgo de equipos, tenemos también la responsabilidad de gestionar recursos -sean humanos o materiales- con el fin último de garantizar la mejor prestación de cuidados, al mejor precio y con el mejor resultado para los pacientes. La Enfermería en este rol tiene un papel decisivo de elemento integreador del equipo multidisciplinar, con el paciente siempre en el centro del proceso de decisión. A este nivel, tenemos ya la capacidad sin par de promover, a través de nuestra experiencia, mejoras en los procesos de gestión hospitalaria con impacto visible.
A medida que vamos asumiendo mayores responsabilidades, la Enfermería, como otras profesiones, tiene la capacidad de impactar, a un nivel más estratégico y de políticas de salud, en el sistema como un todo. Es necesario que se reúna la experiencia y el perfil necesarios. Creo, verdaderamente, que un profesional de salud con competencias en gestión es un recurso muy poderoso en cualquier institución. La forma de cómo vemos y analizamos los asuntos y la base racional con la que tomamos decisiones consiguiendo evaluar varias derivadas -a nivel de impacto operacional y de sistema- nos vuelve únicos.
-¿Crees que el sistema sanitario portugués ofrece más oportunidades de liderazgo a las enfermeras que el español?
Creo que este tipo de oportunidades de liderazgo depende de dos factores fundamentalmente: del ecosistema en el que estás integrado, y si este ecosistema está preparado para recibir determinados perfiles de liderazgo -en función del tipo de institución, de la estrategia de la misma…- y, sobre todo, del perfil individual.
El liderazgo y las competencias necesarias para poder ejercer un buen liderazgo inspirador, entusiasta y transformador, que haga crecer personas e instituciones, pueden naturalmente ser trabajados, pero sin duda también depende de las características intrínsecas y del carisma de cada uno. La Enfermería ha asumido roles de gestión operacional y de liderazgo en la relación con los pacientes o con otros profesionales en un contexto profesional a nivel de gestión de planes de cuidados y de los equipos multidisciplinares. Cada vez vemos más enfermeros, con competencias en gestión de servicios de salud, que dan el salto a funciones y responsabilidades de gestión más táctica y estratégica. Para ello, naturalmente, y como comenté inicialmente, es fundamental tener un ecosistema abierto.
-¿Qué cualidades crees que debe tener una enfermera del siglo XXI?
El paradigma de prestación de cuidados de salud está cambiando de forma acelerada, fruto por un lado del gran avance tecnológico y, por lo tanto, de profesionales y pacientes cada vez más informados, y, por otro lado, de la alteración del perfil de las necesidades de cuidados de salud de la población, dado el aumento evidente de enfermedades crónicas y, significativamente, de la esperanza media de vida.
La Enfermería, como una de las profesiones centrales de los sistemas de salud, no puede ser ajena a estos movimientos y tiene que apostar por el desarrollo de competencias y herramientas que permitan, dentro de cada una de las funciones que ocupa, acompañar mejor a los pacientes, consolidar procesos y procedimientos en cada uno de los servicios en los que trabaja y estar disponible para repensar su papel. Todo esto, y cada vez más, con base en resultados clínicos, considerando el valor que entregamos a los pacientes en el acto del cuidado. Y aquí también el soporte tecnológico nos permite registrar y medir mejor el alcance de lo que hacemos en el día a día.
Claro que soy consciente de que existe una gran mayoría de enfermeros que, estando en Atención Especializada y Primaria, en la prestación directa de cuidados, estarán siempre, de alguna manera, condicionados al día a día por las rutinas de trabajo, pero no tengo dudas de que la forma de como trabajamos hoy, incluso en estos casos, es muy diferente a la respuesta que daremos dentro de cinco años. Nos compete a nosotros ser, en cada uno de nuestros contextos, agentes activos del cambio, dando valor al papel de la Enfermería como recurso central de los sistemas de salud.
