La salud cardiovascular sigue siendo uno de los grandes retos de la sanidad actual. Prevenir antes que curar y fomentar pequeños hábitos saludables son claves que la enfermería impulsa desde su trabajo diario. Con motivo del Día Mundial del Corazón, celebrado el pasado 29 de septiembre, conversamos con Carmen Neiro, enfermera en el Centro de Salud de Negreira, antes supervisora de la Unidad de Cuidados Coronarios e Intermedios y Consultas Externas del CHUS (Complexo Hospitalario Universitario de Santiago) y, actualmente también, es vocal de la filial gallega de la Asociación de Enfermería en Cardiología.
En esta entrevista, Neiro comparte consejos para cuidar el corazón, detectar señales de alarma y reivindica el papel esencial de la enfermería en la educación para la salud y la prevención de enfermedades cardiovasculares.
— El 29 de septiembre se celebró el Día Mundial del Corazón. ¿Por qué es tan importante dedicarle un espacio a la salud cardiovascular más allá de una fecha señalada?
— Dedicarle un poco de atención a la salud cardiovascular no sólo nos protege el corazón sino también mejora la calidad de vida y el bienestar general.
— Según el INE, las enfermedades cardiovasculares son la segunda causa de muerte en España. Desde su experiencia, ¿qué estamos haciendo bien y qué falta por mejorar en prevención?
— Aunque las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de morbimortalidad a nivel mundial, efectivamente la mortalidad por enfermedades cardiovasculares ha sido por primera vez en el año 2024 la segunda causa de mortalidad en España, por detrás de las muertes por tumores, pero esta diferencia en números absolutos es mínima: 115.400 muertes por tumores y 113.130 por causas cardiovasculares.
Lo que sí es significativo es el descenso de la mortalidad por enfermedad cardiovascular desde el año 2015 hasta la actualidad, y esto es debido no sólo a los avances farmacológicos y de intervencionismo, sino también al aumento de los programas de prevención de riesgo cardiovascular y concienciación en salud cardiovascular.
Por supuesto, sigue quedando mucho trabajo en prevención y educación para la salud en la modificación de hábitos higiénico-dietéticos saludables. Tenemos sobre todo una medicina reactiva, actuando una vez se ha diagnosticado la enfermedad, en vez de contar con una medicina preventiva.
El ejercicio físico debe ser considerado una herramienta de salud: 11 millones de personas no se mueven en España. Existe más que sobrada evidencia científica sobre cómo la actividad física previene enfermedades y alarga la calidad de vida. Nos sobran jornadas de trabajo sentados y el acceso a un montón de servicios a través de un clic sin salir de casa.
También habría que controlar las campañas publicitarias, por ejemplo, evitar anuncios de galletas ricas en azúcares en horarios que pueden ver los niños, o tabacaleras con luces de neón que incitan a entrar y comprar.
— La campaña #UnMinutoPorTuCorazón habla de dedicar al menos un minuto diario a nuestra salud cardíaca. ¿Qué pequeños gestos cotidianos recomendaría incorporar a la rutina?
- Sentir el propio pulso, permite detectar problemas tempranos.
- Realizar ejercicio multicomponente (resistencia, flexibilidad, equilibrio y fuerza). En vez de hacerlo todo junto durante 30-60 minutos, puede fraccionarse en pequeños “snacks” de actividad repartidos a lo largo del día. Igual que en los supermercados colocan los productos de impulso cerca de la caja, se trata de poner al alcance de la mano microhábitos que sumen minutos de movimiento sin pensarlo demasiado.
- Alimentación saludable: priorizar frutas, verduras, cereales integrales, legumbres y proteínas magras, y limitar el consumo de azúcares, sal y grasas saturadas.
— ¿Qué señales de alarma deberíamos conocer para identificar a tiempo un posible infarto o problema cardíaco?
— A día de hoy sabemos que la sintomatología puede variar dependiendo del género o si el paciente tiene diabetes, pero en líneas generales: si aparecen de manera repentina dolor o presión en el pecho, brazos, cuello, mandíbula o estómago; falta de aire, sudoración, palpitaciones, mareo o edema en extremidades, deberíamos buscar ayuda de emergencia.
— En la práctica diaria, ¿cómo explican las enfermeras la importancia de seguir el tratamiento y no abandonar la medicación tras un evento cardiovascular?
— Es importante que el paciente entienda qué hace cada fármaco, cuándo tomarlo y cuáles son los posibles efectos secundarios, y no sólo “tomar una pastilla”. Si comprenden el tratamiento, es mucho más fácil que lo cumplan cada día.
— ¿Cuál es la fórmula ideal entre alimentación, ejercicio físico y descanso para mantener un corazón sano?
— Los pilares básicos tras un evento cardiovascular son esos, pero añadiría evitar hábitos tóxicos (tabaco, cigarrillos electrónicos…), tener una buena salud bucal, controlar el estrés y dormir 8 horas al día.
— La campaña insiste en la necesidad de aprender a tomarse el pulso y controlar la presión. ¿Cómo puede hacerlo cualquier persona en casa de forma sencilla y segura?
— Recuerdo que en mi etapa de estudiante de EGB, en las clases de Educación Física se nos enseñaba a tomar el pulso, y me parece una buena iniciativa, pues lo que se aprende de pequeño es más fácil reproducirlo en edad adulta.
Cómo hacer la medición:
Tomaremos el pulso generalmente en la arteria radial, mediante la palpación con dos dedos (índice y corazón), entre 1-2 cm por debajo de la muñeca, entre el hueso hacia fuera y el tendón en la cara interna. Nos fijaremos en:
- Cantidad: número de latidos en 30 segundos, multiplicado por 2. En condiciones normales en personas adultas oscila entre 60-100 lpm. Suele estar aumentado cuando realizamos ejercicio físico o en situaciones de estrés.
- Calidad: ¿late de manera rítmica?
Es una técnica útil e indolora para detectar arritmias, sobre todo en personas mayores de 65 años.
En cuanto a la medida de la tensión arterial, la pueden realizar aquellos pacientes que dispongan de un manómetro electrónico validado adecuado al perímetro del brazo, cumpliendo una serie de requisitos: entorno silencioso, temperatura confortable, no fumar, ni tomar café, alimentos o medicamentos ni hacer ejercicio en los 30 minutos previos a la medición. Deben permanecer 5 minutos sentados y relajados, sin hablar durante la medida.
La posición ideal es sentada, con la espalda apoyada, pies en el suelo sin cruzar las piernas, y el brazo desnudo apoyado sobre una superficie dura a la altura del corazón. Se deben realizar tres medidas de la tensión arterial, calculando la media de las dos últimas, con al menos un minuto entre ellas.
Debemos promover los autocuidados en nuestros pacientes. Los pacientes son un recurso infrautilizado, con un tremendo potencial. El primer paso es alfabetizar al paciente; luego, que asuma la responsabilidad de su gestión, pasando de la teoría a la práctica. Para ello es esencial la motivación, hasta llegar al “paciente activo”: aquel que colabora, tiene criterio e iniciativa.
—¿Qué diferencia aporta la visión de la enfermera frente a otros profesionales sanitarios en el cuidado de la salud cardiovascular?
— Las enfermeras somos uno de los agentes de educación para la salud más importantes, tanto en la salud general como específicamente en la cardiovascular. El nivel de confianza de los pacientes en nosotras es muy alto por nuestra cercanía terapéutica y por nuestra capacidad de aportar una visión amplia y holística del paciente.
Por definición, la labor de enfermería está dirigida a la educación, prevención y cuidados necesarios para mejorar y mantener la salud o disminuir la carga de enfermedad. Ante una enfermedad como la cardiovascular —donde la prevención y la educación son esenciales—, la enfermera está en primera línea en todas las etapas de la vida: desde la infancia hasta la vejez, adaptándose a los riesgos de cada etapa.
—En Galicia y en España, ¿cree que el papel de la enfermería especializada en Cardiología está suficientemente reconocido o aún queda camino por recorrer?
— En España queda camino por recorrer, y eso incluye a todas las comunidades autónomas. Estamos hablando de la enfermedad con mayor prevalencia, causante de las mayores tasas de morbimortalidad, discapacidad y pérdida productiva. Según la OMS, los cambios en el estilo de vida previenen tres cuartas partes de las muertes cardiovasculares.
La creciente complejidad en la atención sanitaria dentro de esta área evidencia la necesidad de contar con un marco específico que regule y potencie el papel de las enfermeras. Desde la Asociación Española de Enfermería en Cardiología, con el apoyo del Consejo Nacional de Enfermería, se ha creado el Documento marco de la enfermera en cuidados de salud cardiovascular, cuyo objetivo es garantizar una atención de calidad, basada en la evidencia científica y centrada en el paciente.
En los cuidados cardiovasculares se han identificado áreas que requieren competencias específicas, debido a la complejidad de los procesos y al avance tecnológico. Contar con enfermeras con formación específica no sólo mejora la seguridad y la calidad asistencial, sino que también ha demostrado ser coste-efectivo.
El documento establece de forma clara las competencias y responsabilidades del perfil enfermero en salud cardiovascular, definiendo las competencias clínicas esenciales que deben formar parte de los programas de postgrado, alineadas con las directrices europeas y con modelos internacionales consolidados.
Este reconocimiento no sólo promueve la excelencia asistencial, sino que también refuerza la posición de la enfermera en el sistema sanitario, garantizando su participación activa en el abordaje integral de los pacientes con enfermedades cardiovasculares.
— Para terminar, si tuviese que lanzar un único mensaje a la población coruñesa para cuidar su corazón, ¿cuál sería?
— Si de verdad lo quieres, encontrarás el momento; si no, la excusa.
