Alfonso Hermida
Comunicación del Colegio de Enfermería de A Coruña
En vísperas del examen EIR, el decano de la Facultad de Enfermería de Ferrol, Pedro Gil Manso, lanza un mensaje de ánimo y reconocimiento a las personas aspirantes, a quienes recuerda que el esfuerzo realizado "ya es un logro en sí mismo". Más allá del resultado, subraya que la formación del grado "les capacita para ejercer con rigor y responsabilidad" y defiende la especialización como una inversión clave para reforzar la calidad y la seguridad de los cuidados y fortalecer el liderazgo enfermero.
Santiago será el próximo sábado 24 de enero la sede en Galicia del examen de Formación Sanitaria Especializada. Hasta 1.930 aspirantes están admitidos para optar a una plaza en cualquiera de las titulaciones sanitarias, entre ellas el EIR. En total se repartirán 116 plazas en toda Galicia así distribuidas:
- Familiar y comunitaria 53
- Salud mental 21
- Obstétrico-Ginecológica 20
- Pediátrica 16
- Geriátrica 4
- Trabajo 2
Pedro Gil Manso defiende el EIR no solo como una vía de crecimiento profesional, sino como una inversión estratégica para el presente y el futuro del sistema sanitario.
-Usted ha sido estudiante en la facultad que ahora dirige. ¿Cómo han evolucionado en las últimas décadas los estudios de Enfermería en el sistema universitario gallego?
La evolución ha sido muy significativa. El cambio más relevante se produjo en el curso 2009-2010, con la implantación del Grado en Enfermería, que supuso dejar atrás la antigua Diplomatura. Esta transformación permitió equiparar académicamente nuestros estudios a la mayoría de los títulos del sistema universitario y, sobre todo, facilitó el acceso pleno a la carrera investigadora.
Además, la ampliación de la formación a cuatro años ha supuesto una mejora sustancial del plan de estudios: ofrece una mayor base teórica previa a la incorporación al entorno asistencial y un incremento muy notable de las horas de práctica clínica. Todo ello contribuye a que el alumnado adquiera competencias en todos los ámbitos de la profesión y afronte su incorporación al sistema sanitario con una preparación más sólida y completa
-¿Cuáles son las principales fortalezas de la Facultad en la formación de enfermeras y enfermeros?
Una de las principales fortalezas de la Facultad es contar con un profesorado joven, altamente cualificado y, sin duda, el mejor preparado de toda su trayectoria histórica. A ello se suma la estrecha y necesaria colaboración con el área sanitaria de referencia, una relación sólida y fluida que resulta clave para garantizar una formación práctica de calidad. De este vínculo con el ámbito asistencial nos sentimos especialmente orgullosos, ya que constituye uno de los pilares fundamentales de nuestro proyecto formativo.
-¿Qué distingue a la Facultad de Ferrol de otros centros?
Es una pregunta algo comprometida, porque siempre parece que cuando tú dices de tu centro en lo que destacas para bien, puede que alguien interprete que los demás no lo hacen. Pero creo sinceramente que tenemos muchas cosas que nos hacen únicos. Además de ser una Facultad en una Universidad pública, dentro de un Campus de especialización reconocido por la Xunta, donde tenemos dos titulaciones, históricamente interrelacionadas como son la Enfermería y la Podología (yo mismo soy ejemplo de ello), contamos con una Clínica Universitaria de Podología (CUP) y una Unidad de Investigación en Intervención y Cuidado Familiar (UIICF), por lo que, además de una gran tradición docente, contamos con una gran implicación social que transmitimos a nuestros estudiantes y profesionales.
Contamos con una gestión y docencia basada en el área de Enfermería y sus profesionales docentes, centrada en nuestros estudiantes para obtener de los mismos los mejores profesionales sanitarios y ciudadanos que la sociedad, a la que nos debemos, se merece y que son magníficamente valorados allá donde van. Valoración gracias en gran parte a nuestro modelo, que creamos con el Grado en 2009. Los estudiantes, tras asentar las bases con unos sólidos conocimientos teóricos, aprender y practicar las técnicas y procedimientos y habilidades de comunicación en los primeros cursos en la salas de simulación de la facultad (120h) e iniciar ya en segundo las Estancias Clínicas por todo tipo de centros sanitarios (con más de 1.000h en prácticas clínicas en Cuidados básicos, Médico-quirúrgica, Salud Mental, Geriatría, Primaria, Críticos y Materno-infantil), dedican todo el último cuatrimestre del último curso a un Prácticum (480h) donde se movilizan y demuestran todas las competencias del título, rotando con los mismos turnos que el tutor clínico asignado, que hace a las veces de mentor profesional. Este alabado modelo asegura una incorporación a la actividad profesional unos días después de terminar la carrera con una seguridad sin precedentes.
-¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta actualmente la formación universitaria en Enfermería?
Uno de los retos más relevantes, y que mayor preocupación genera en la actualidad, es la dificultad para garantizar el relevo generacional del profesorado y para cubrir sustituciones derivadas de bajas por enfermedad o por maternidad/paternidad. La amplia oferta laboral en el ámbito asistencial, unida a unas condiciones económicas más competitivas fuera de la universidad, hace que el entorno académico resulte menos atractivo. Como consecuencia, es complejo que nuestros y nuestras egresadas se planteen iniciar una carrera docente al finalizar sus estudios.
-¿Cómo se trabaja desde la Facultad para garantizar la conexión con el ámbito asistencial?
Este es un aspecto que cuidamos de manera especial. Desde el decanato mantenemos un contacto permanente entre las personas responsables de las prácticas clínicas y la Supervisión de Docencia del Área Sanitaria. Esta relación se basa en una comunicación continua, fluida y bidireccional, que nos permite coordinar adecuadamente la actividad formativa, detectar necesidades y asegurar una integración real del estudiantado en el entorno asistencial.
-La relación entre la universidad y los colegios profesionales es clave. ¿Cómo valora esa colaboración y qué vías cree que deberían reforzarse en el futuro?
La colaboración con los colegios profesionales es muy positiva y resulta fundamental para garantizar una formación universitaria alineada con la realidad profesional. Estos vínculos nos permiten mantener un contacto directo con el ejercicio real de la Enfermería, conocer las necesidades del sistema sanitario y adaptar la docencia a los retos actuales de la profesión.
De cara al futuro, consideramos necesario reforzar especialmente las vías de colaboración relacionadas con la formación continuada, la investigación en cuidados, la transferencia del conocimiento y la orientación profesional del estudiantado. Asimismo, seguir avanzando en espacios de trabajo conjunto contribuirá a fortalecer la identidad profesional y a mejorar la calidad de la atención sanitaria desde una perspectiva compartida entre universidad y profesión.
-España arrastra desde hace años un déficit estructural de enfermeras y enfermeros. ¿Qué consecuencias tiene este déficit en la formación de las nuevas promociones?
Este déficit tiene un impacto directo en la formación del estudiantado. La falta de profesionales en el sistema sanitario incrementa la presión asistencial sobre las enfermeras y enfermeros en activo, lo que puede dificultar en algunos momentos su disponibilidad para ejercer tareas docentes de tutorización clínica.
Además, se suma la necesidad que parece que tendremos de ampliar plazas y recursos docentes para poder responder al déficit sin comprometer la calidad de la enseñanza.
Por tanto, el reto consiste en aumentar la formación de profesionales, pero siempre garantizando unas condiciones adecuadas en los entornos asistenciales que permitan mantener una formación clínica de calidad, segura y supervisada.
-Estamos en unos días decisivos para muchas y muchos estudiantes que se preparan para el EIR. ¿Qué mensaje le gustaría trasladarles desde el decanato?
En primer lugar, nuestro reconocimiento y ánimo. Preparar el EIR exige un enorme esfuerzo personal, constancia y compromiso, y todo ese trabajo ya constituye un logro en sí mismo.
Les animamos a afrontar estos días con confianza, serenidad y orgullo por el camino recorrido. Independientemente del resultado, la formación recibida y las competencias adquiridas durante el grado les han preparado para ejercer la Enfermería con rigor, responsabilidad y vocación de servicio.
Desde el decanato les deseamos mucha suerte y, sobre todo, que vivan este proceso como una oportunidad de crecimiento profesional y personal. La profesión necesita enfermeras y enfermeros bien formados, críticos y comprometidos como ellos y ellas.
-Desde la experiencia académica, ¿qué importancia tiene el EIR dentro del desarrollo profesional de la Enfermería y qué aporta la formación especializada al sistema sanitario?
La formación especializada aporta un valor añadido indiscutible: mejora la calidad y seguridad de los cuidados, favorece la continuidad asistencial y contribuye a una atención más eficiente y adaptada a las necesidades de la población. Además, impulsa la profesionalización de la disciplina, fortalece el liderazgo enfermero y promueve la innovación y la investigación en cuidados.
En conjunto, el EIR no solo supone una oportunidad de crecimiento para los profesionales, sino también una inversión estratégica para el presente y el futuro del sistema sanitario.
-¿Se percibe interés por continuar con másteres, doctorado o proyectos de investigación? ¿Cómo se fomenta entre el alumnado la vocación investigadora?
Desde la Facultad, fomentamos la vocación investigadora de forma progresiva a lo largo del grado, integrando la investigación en la docencia, promoviendo el pensamiento crítico y el uso de la evidencia científica en la práctica clínica. Asimismo, el Trabajo Fin de Grado constituye un primer acercamiento estructurado a la investigación, y se complementa con la participación del alumnado en grupos, proyectos y actividades científicas.
Todo ello contribuye a que las y los estudiantes comprendan la investigación como una parte esencial de la Enfermería, no solo para el desarrollo académico, sino también para la mejora continua de la calidad de los cuidados y del sistema sanitario.
No obstante, no podemos afirmar que el interés por continuar con estudios de máster y doctorado sea tan elevado como nos gustaría. En la actualidad, resulta complejo que las personas egresadas se planteen este itinerario formativo cuando tienen prácticamente garantizada su incorporación inmediata al ámbito asistencial desde el mismo momento en que obtienen el título. Aun así, quienes optan por continuar su trayectoria académica lo hacen con una gran determinación y un firme compromiso con el desarrollo de la disciplina.
-¿Qué objetivos o líneas de trabajo le gustaría consolidar o impulsar en la Facultad de Enfermería de Ferrol en los próximos años?
Mis prioridades son mantener la excelente calidad docente en el ámbito teórico, práctico y clínico, consolidando la magnífica relación con nuestra área sanitaria y centros de referencia.
Además de esto y los imprevistos que a buen seguro surgirán, el siguiente reto será las adaptaciones de los estudios, funcionamiento, estatutos y estructuras del centro a la nueva LOSU y la actualización de la orden CIN del grado en Enfermería para posteriormente adaptar el plan de estudios a la misma.
Otro reto será afrontar el recambio generacional. Sin olvidar la consolidación de la investigación enfermera liderada por los profesionales y docentes de Enfermería, al igual que llevamos décadas haciendo con la docencia.
Por supuesto, me encantaría que la profesión y la formación enfermera cuenten con todo el reconocimiento que nos merecemos, pues creo sinceramente que la integración entre la formación académica y la integración en la práctica clínica, la hacemos como nadie. Apenas conozco titulaciones donde sus profesionales estén ejerciendo la profesión con plenas competencias al día siguiente de haber terminado la carrera. Sin embargo, muchas veces nos cuestionamos mucho más que los docentes de titulaciones que apenas tienen breves contactos durante su formación con lo que va a ser el futuro profesional carezcan de dichas competencias. Muchas veces somos los profesionales los más críticos, al margen de injerencias externas, que también hay. Estoy seguro de que en el futuro una Enfermería unida será imparable.
