"El sistema debe adaptarse a las necesidades de la sociedad y eso implica necesariamente que los enfermeros debemos asumir nuevos roles"

A Coruña, viernes 28 de enero de 2022.- Desde que empezó a trabajar en el año 1982, Enrique González ha tenido contacto con todas las unidades de enfermería, como enfermero y como gestor. El actual director de Enfermería de la Xerencia de Xestión Integrada de A Coruña, cargo que ocupa desde 2017, tiene experiencia en Urgencias, en el servicio de ambulancias medicalizadas del 061 y en Atención Primaria, concretamente en la Casa del Mar de la ciudad. 

Su primer cargo en gestión fue al frente de la dirección de Enfermería de Atención Primaria de A Coruña entre 1999 y 2005. Desde ese momento, la mayor parte de su carrera ha estado vinculada a la gestión enfermera: director de Enfermería de Ferrol (2009-2012), director de Enfermería de Santiago (2012-2017) y ahora director de Enfermería de A Coruña. Esta intensa actividad laboral no ha supuesto un impedimento para continuar formándose de forma constante: cuenta con máster en Prevención de Riesgos Laborales, Dirección Sanitaria y Gerontología, además de un posgrado de especialización en Coaching.

Tiene un currículum amplísimo, que ha ido ensanchando a lo largo de los años. ¿Es importante que las enfermeras se formen durante toda su carrera?

Sí. Es importante en cualquier ámbito, pero en el ámbito sanitario en especial, ya que debes estar permanentemente actualizado. Durante toda mi carrera he intentado estar siempre formándome, tanto en materia estrictamente sanitaria, como también en recursos humanos y de gestión.

Precisamente en gestión tiene una gran experiencia, después de Ferrol y Santiago, ahora lidera a las enfermeras de A Coruña. ¿Qué balance hace de estos cinco años como director de Enfermería del Área Sanitaria de A Coruña?

Llevamos dos años con una dedicación exclusiva a la pandemia, una situación dramática que hemos sufrido todos, sanitarios incluidos. Pero, pese a ello, el balance es positivo; en los peores momentos es cuando alcanzas a ver lo mejor de cada persona y de cada organización. Aquí hemos sido capaces de afrontar la pandemia con el esfuerzo de todos los compañeros, atendiendo siempre a los ciudadanos.

En este sentido, me gustaría manifestar mi más sincero agradecimiento y el de toda la dirección a los profesionales sanitarios, especialmente a los de nuestra área, que han hecho un esfuerzo sobrehumano para frenar la pandemia. No hay palabras para expresar la gratitud por la dedicación y la generosidad que han mostrado para dar a los pacientes la mejor asistencia posible. 

Una de las reivindicaciones que se hace desde el COE de A Coruña es que se tenga más en cuenta a las enfermeras en los puestos de gestión. ¿Cómo conseguimos esto?

Las enfermeras en puestos de gestión están desde hace mucho tiempo. Creo que en los próximos años veremos cómo las enfermeras dan grandes pasos; no creo que falte demasiado tiempo para ver a una de nuestras profesionales como gerente de algún área sanitaria. 

Si algo ha evidenciado la pandemia del covid, y más en concreto la organización de la vacunación, es que las enfermeras son buenas gestoras. Sin embargo, el Ministerio de Sanidad no las tuvo en cuenta cuando configuró el comité evaluador de la gestión del covid-19. ¿Qué significa esto?

La administración haría bien en contar con enfermeras para los comités evaluadores, pero también para los comités clínicos, y en alguna comunidad así se ha hecho. El sistema debe adaptarse a las necesidades de la sociedad y eso implica necesariamente que los enfermeros debemos asumir nuevos roles.

Efectivamente, la vacunación fue llevada a cabo por enfermeros. La directora general de Salud Pública del Sergas, Carmen Durán, confió en los directores y directoras de enfermería para ser los coordinadores de la vacunación y ha sido un éxito, como también es un logro para la profesión que una enfermera, Susana Mirás, haya sido nombrada jefa del servicio de Enfermedades Transmisibles.

¿La irrupción de la pandemia ha modificado los objetivos que se marcaba al asumir el puesto?

No. Lo que ha ocurrido es que la pandemia obligó a paralizar los proyectos que teníamos en marcha para centrarnos completamente en atender a los ciudadanos y hacer frente al covid. La de A Coruña es la gerencia pública más grande de Galicia y no solamente nos centramos en la función asistencial, sino que formamos a especialistas, alumnos de grado y de formación profesional, además de tener una importante función investigadora: son los pilares de las profesiones sanitarias. Se siguió formando, pero nuestra labor principal fue atender a aquellos pacientes cuyo cuidado no podía demorarse.

La letalidad de la pandemia se ha ido reduciendo conforme la vacunación avanzaba, pero aún así parece difícil predecir con exactitud el perfil de cada ola y debemos estar preparados. ¿Cómo se organizan a nivel hospitalario para hacer frente a las olas?

Contando con todos los profesionales, contando con los responsables de los diferentes servicios. Desde el primer momento creamos un comité de profesionales, nos reuníamos todas las semanas como mínimo, para intentar anticiparnos lo máximo posible a cada ola e intentando aprender al mismo tiempo, porque nadie había vivido una situación similar.

Eso nos permitió conocer que cuando los contagios empiezan a subir lo siguiente será un aumento de la hospitalización. Bien es cierto que la situación actual es totalmente diferente a la de hace un año, cuando teníamos 90 pacientes ingresados en UCI siendo la capacidad del hospital la mitad, y esto solo se puede conseguir convirtiendo unidades que se habían dejado de utilizar, como fue el caso de los quirófanos de la 5ª y 6ª, en boxes de UCI. Evidentemente esto no es lo óptimo, pero nos permitió afrontar la pandemia y no tener que derivar ningún paciente a otra área sanitaria.

Para atender a esos 90 pacientes la única vía posible, además de incorporar a todo el personal que podíamos con experiencia en críticos, fue que muchos compañeros tuvieron que doblar y triplicar turnos. Aquí todos arrimamos el hombro, incluso los profesionales con responsabilidades, que además de realizar esa parte de gestión asumieron tareas asistenciales y trabajaron como uno más. 

Sin duda, la situación ha mejorado gracias a la vacunación, pero todavía hay una pequeña parte de la población que se resiste, ¿Cuántas de las personas que están en UCI no están vacunadas?

Aproximadamente la mitad.

Los medios de comunicación han recogido testimonios de pacientes ingresados en UCI que no estaban vacunados y dicen arrepentirse. ¿Esto en A Coruña ocurre?

Claro que pasa. Desgraciadamente ocurre, y como personal sanitario nuestro esfuerzo tiene que focalizarse en convencer a la población de las bondades de la vacunación, porque aún tenemos a un 5% sin ninguna dosis, pero es muy difícil convencerlos. Han tenido muchas oportunidades durante 13 meses para recibir la vacuna -en vacunódromos, en los centros de salud- y no han acudido. Tenemos además todas las modalidades posibles para facilitar la vacunación: cita automática, autocita, sin cita y las repescas que hacemos nosotros de personas que han sido citadas pero no han acudido por cualquier razón.

Es verdad que es muy difícil convencer a quienes no quieren vacunarse pero nuestro esfuerzo tiene que estar ahí. Las vacunas tienen un pequeño porcentaje de ineficacia frente al virus, por eso es fundamental inmunizar a la máxima población posible para romper la cadena de transmisión.

En la última parece que han convencido a 5.000 personas (en toda Galicia), que han acudido a ponerse la primera dosis.

La evidencia y los resultados son irrefutables. En enero de 2021 teníamos una tasa de incidencia a 7 días de 414 casos y este año superamos los 3.000; el porcentaje de infectados se ha multiplicado exponencialmente, pero no los ingresos. El año pasado llegamos a tener 16 unidades de hospitalización dedicadas al covid, este año tenemos 5, y ya desescalando.

Estas son las bondades de la vacunación. Si no estuviéramos vacunados, este año hubiese sido una tragedia de dimensiones incalculables, con la cantidad de contagiados que tenemos. La vacunación ha sido un triunfo gracias a todos, a la dirección general de salud pública, a todos los que allí trabajan, a las gerencias y al conjunto de sus empleados y, muy importante, a la población, que respondió de forma ejemplar a las campañas de inoculación de la vacuna.

Gracias a la vacunación, tenemos menos ingresados en unidades de hospitalización y en críticos (UCI y REA). Por contra, como hay más infectados y son síntomas más leves, tenemos más saturada la Atención Primaria. Esas son las diferencias de esta sexta ola con respecto a enero del año pasado. 

Falta personal en Atención Primaria. ¿Cómo luchamos contra el éxodo de profesionales sanitarios?

No es tanto que exista una fuga de profesionales, sino que hemos tenido una demanda brutal de profesionales y no contamos con todos los que nos gustaría. Esta situación provocó que todos los profesionales, especialmente de la sanidad pública, tuvieran que hacer un sobreesfuerzo, doblando, triplicando turnos, para poder hacer frente a esta pandemia. Es muy importante que desde las direcciones, y también la sociedad, reconozca el trabajo que han hecho todos.

Creo que la única vía para solucionar esta problemática es crear más plazas en las facultades, pero debe hacerse de forma equilibrada, con una gestión conjunta de las administraciones sanitaria y educativa, para lograr el número de plazas óptimo que nos permita tener cubiertas nuestras necesidades. No es una tarea fácil.

Ha estado en contacto estrecho con la Atención Primaria de A Coruña, primero como enfermero en la Casa del Mar y después como director de Atención Primaria del área sanitaria. ¿Cuál ha sido la evolución de la Atención Primaria durante estos años?

La Atención Primaria ha evolucionado muchísimo desde que empecé en el año 82, cuando solo había media docena de ambulatorios en A Coruña, ahora tenemos 13 centros de Atención Primaria.

El modelo se ha transformado completamente. En aquel momento se hacía una atención de enfermería y medicina basada en atender la demanda. La actividad de la Atención Primaria ya no solo se centra en el tratamiento, sino en la prevención  de la enfermedad y en el seguimiento de los pacientes crónicos. Para mí es el cambio más importante.

Se implementó la estructura física y, por supuesto, los recursos humanos se multiplicaron exponencialmente. De tal forma que, aún con las carencias que podamos tener hoy, y que algunos servicios pueden necesitar algún profesional más, tenemos un modelo de Atención Primaria que es un ejemplo a seguir en todo el mundo y da un servicio extraordinario a la sociedad, por su accesibilidad, porque todas las personas tienen un centro de salud cerca de donde viven, y por la cercanía de los profesionales. 

La semana pasada la Comisión de Centro del CHUAC salió a la calle para solicitar, entre otras reivindicaciones, un incremento en la dotación de personal. ¿Es esta una de las unidades en las que es necesario ampliar la plantilla? 

Llevamos dos años de pandemia y es perfectamente comprensible que los profesionales estén cansados, todos lo estamos, la sociedad también, y este agotamiento es más intenso en los sanitarios.

En este sentido, y como ya he mencionado, me gustaría significar que, si en algún momento faltan profesionales, es por la no disponibilidad de los mismos, bien sea por incidencias sobrevenidas, como pueden ser incapacidades temporales o infecciones por covid.

La voluntad de esta dirección y de esta gerencia es que no falte ningún profesional, se contrata a todo aquel profesional que esté disponible para reforzar los servicios que lo necesitan, pero siempre que haya disponibilidad, y en este momento estamos en pleno empleo.

Desde esta dirección nuestra obligación es intentar que los profesionales no lleguen a ese límite de fatiga y ayudarles en lo que podamos, y para eso nos ponemos a su disposición.

En 2019 se aprobó el Plan por una Atención Primaria vertebradora del sistema de salud, que recogía una serie de objetivos que se pretendían conseguir en los años siguientes. ¿Ha quedado obsoleto después de la pandemia?

Creo que los retos siguen estando ahí, pero como decíamos al principio de esta entrevista, la pandemia lo ha paralizado todo. Soy optimista y creo que a partir de marzo la cosa mejorará: tendremos a la población mayor de 18 años con la tercera dosis y a los niños y niñas de 5 a 11 con la segunda vacuna.

Ya se está hablando de gripalizar el covid y creo que para marzo podremos ir retomando la vida normal y los proyectos que teníamos hasta 2020.

Parece que ya está pensando en el futuro, en el siguiente paso ¿Qué retos se marca?

El primer reto es volver a trabajar con los pacientes que trabajábamos antes, volver a retomar toda la actividad asistencial ordinaria e intentar organizarnos en la medida que podamos para dar la mejor asistencia posible, retomar proyectos que la pandemia nos ha paralizado, tanto a nivel asistencial pero también de formación y de investigación. Es fundamental tener a los profesionales permanentemente actualizados porque es un arma importante para motivarlos.

Es lo que tenemos que intentar a partir de marzo, porque febrero todavía será el mes de retorno a la normalidad, si la pandemia lo permite. Siempre procuro ver el vaso medio lleno, y los índices de vacunación que tenemos en nuestra área -con más de un 90% de la población con la pauta completa- nos permiten ser optimistas.

Es importante seguir recalcando: que se vacune quien no lo haya hecho, que se completen las pautas de vacunación y se sigan respetando las medidas de precaución.

También quiero reconocer el compromiso de toda la ciudadanía porque con su solidaridad, y con el trabajo de los sanitarios, hemos sido capaces de salir de esta pandemia. Ya estamos viendo la luz al final del túnel.


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