Alfonso Hermida
Comunicación del Colegio de Enfermería de A Coruña
Organizar el instrumental, preservar la esterilidad, anticiparse a cada paso de la intervención y responder con rapidez ante cualquier imprevisto son algunas de las responsabilidades que asume la enfermera instrumentista dentro del quirófano. Ana Villar, enfermera instrumentista del Hospital Médico Cirúrxico de Conxo, explica en esta entrevista cómo transcurre una jornada en un entorno donde la precisión y la coordinación repercuten directamente en la seguridad del paciente. También analiza la transformación de esta práctica profesional, marcada por la cirugía mínimamente invasiva, la robótica y unos pacientes que requieren unos cuidados cada vez más complejos, y reclama una formación reglada vía EIR que reconozca las competencias específicas de estas profesionales.
-¿Cuál es la función de una enfermera instrumentista dentro del quirófano?
Somos las profesionales que nos encargamos de organizar todo el equipo quirúrgico, de prestar apoyo a los cirujanos durante la intervención y mantenemos la seguridad y esterilidad del campo quirúrgico e instrumental durante toda la cirugía.
En cuanto a la intervención quirúrgica, debemos conocer y dominar la técnica que se va a realizar, mantener el orden, limpieza y el recuento de todo el instrumental y material que utilizamos.
Estamos especializadas en el manejo del instrumental quirúrgico y en la asistencia directa al cirujano y equipo durante las intervenciones. Desarrollamos un rol que tiene como objetivo garantizar la fluidez del procedimiento evitando interrupciones, minimizando riesgos y velando por la seguridad del paciente.
-¿Cómo es un día habitual para usted desde que comienza el turno?
Al llegar a nuestro quirófano asignado, verifico el correcto estado del mismo en cuanto a temperatura, luces y lámparas, limpieza, presencia del mobiliaro necesario, de la aparatología específica para la intervención y tras esto reviso la planificación quirúrgica actualizada para ese día.
Me comunico con el cirujano principal para conocer las necesidades de esa cirugía en cuanto a material general como instrumental específico que sea necesario, así como material extra que pueda ser solicitado.
Acudo a los almacenes para seleccionar y preparar todo el material para la jornada, ya sea material fungible y equipos como las cajas de instrumental, motores y material accesorio que pueda resultar necesario durante la intervención y así garantizar que tengo disponibles todos los recursos que sean necesarios para las intervenciones.
Compartimos información con la enfermera circulante y anestesia para conocer el estado del paciente y saber que cuidados específicos tengo que proporcionarle.
-¿Qué tareas debe realizar antes de que el paciente entre en el quirófano?
Debo confirmar que tengo todo el material disponible, estéril, en correcto estado y organizo el mobiliario que voy a utilizar.
En cuanto el paciente entra en quirófano lo recibimos e intentamos que esté lo más cómodo y tranquilo posible. Comienzo a cubrir las mesas con un campo estéril y dispongo en las mismas el material que voy a necesitar abriéndolo con una técnica estéril.
Abrimos los testigos externos de las cajas de material general y específico y compruebo la integridad de los mismos y el material empaquetado y es entonces cuando me preparo para la cirugía con las protecciones adecuadas, si hay rayos X con collarín y mandil plomado, pantalla ocular, escafandra… Dependiendo de la cirugía usaremos diferentes protecciones. Me dirijo a la zona de lavado de manos y realizo el lavado quirúrgico tras el cual me pongo la bata y guantes estériles y comienzo a organizar mis mesas de trabajo con un orden establecido para mantener todo bien organizado.
-Durante la intervención, ¿cuáles son sus principales responsabilidades?
Entre mis responsabilidades está la de mantener en todo momento la esterilidad del campo quirúrgico y mesas de instrumentación y supervisar que se cumplen los protocolos de higiene durante toda la intervención, porque ese control de los protocolos maximiza la seguridad y minimiza la probabilidad de infecciones postoperatorias.
Tengo que mantener el instrumental limpio ordenado y en perfecto estado para ser entregado y vigilar el contaje correcto de gasas, compresas e instrumental.
Debo dominar las técnicas quirúrgicas a realizar y conocer el funcionamiento de todo el instrumental que estoy utilizando, para manejarlo y entregarlo al cirujano de forma segura, precisa, rápida y eficiente para que el cirujano este enfocado exclusivamente en el procedimiento.
-¿Cómo se trabaja en una operación urgente, cuando apenas hay tiempo para preparar el quirófano?
Las urgencias son eventos que generan mucho estrés interno, pero es nuestra labor mantener la calma y conocer las necesidades del paciente y de la cirugía en el menor intervalo de tiempo posible.
La experiencia y el conocimiento nos da un pequeño margen para organizar todo lo necesario para una intervención urgente. La comunicación activa con el cirujano, anestesista y los miembros del equipo es fundamental para conocer los requerimientos de la cirugía y los posibles retos que tengamos que enfrentar durante la misma.
Si cada profesional que formamos parte del equipo conocemos nuestras funciones, las llevamos a cabo de forma organizada y actuamos coordinados, maximizamos el tiempo que queda antes de empezar la cirugía.
-A menudo se dice que la instrumentista debe anticiparse a las necesidades del cirujano. ¿Cómo se adquiere esa capacidad?
La forma que yo conozco es mediante el aprendizaje, la habilidad que nos da la práctica y el pensamiento crítico. Cuando tienes un conocimiento amplio de una intervención quirúrgica, los diferentes momentos de la misma y tienes un campo de visión adecuado puedes anticipar una necesidad todavía no verbalizada porque conoces los pasos que se van a dar para continuar con el proceso. Anticiparse significa aportar fluidez y eficacia al procedimiento. Debemos adelantarnos a posibles complicaciones y responder con rapidez y eficacia ante situaciones imprevistas.
-¿Cómo se garantiza la esterilidad del campo quirúrgico y qué sucede si se detecta alguna incidencia?
Todo el equipo que trabaja en quirófano tiene interiorizados los protocolos de seguridad, como evitar movimientos amplios, no dar la espalda al campo quirúrgico, dar por hecho que todo lo que se encuentre por debajo de la mesa de instrumentación o del campo quirúrgico no se considera estéril, evitar el exceso de humedad en el campo quirúrgico, evitar apertura de puertas ... Como enfermera instrumentista tengo que supervisar que se cumplen en todo momento, asegurar la esterilidad y asepsia durante el proceso quirúrgico, mantener el orden en las mesas de instrumentación y el material cortopunzante en un lugar seguro e informar si hay un evento que la pueda poner en riesgo para subsanar la incidencia, ya que cualquier fallo puede comprometer la evolución de la cirugía, del paciente y de la herida quirúrgica.
-¿Cómo se coordina la enfermera instrumentista con el resto de profesionales?
Como norma general para el buen funcionamiento de una jornada en el bloque quirúrgico y conseguir una buena coordinación es necesaria la comunicación efectiva con todos los profesionales que formamos parte de la unidad: cirujanos, anestesista, enfermera circulante, TCAES, unidad de esterilización, hospitalización, celadores, personal de limpieza… Es importante verbalizar y escuchar todas las dudas y cuestiones que nos planteamos durante la jornada acerca de la organización y dudas que surjan para evitar errores.
Debemos conocer y respetar el trabajo que realiza cada uno de los que formamos parte del equipo, ya que constituimos un engranaje en el que, si una de las cadenas se rompe, provoca una modificación en el funcionamiento que puede dar lugar a retrasos o alteración en las intervenciones.
En el caso del tiempo intraquirúrgico, tengo muy poco rango de movimientos y al tener que permanecer estéril en todo momento dependo de la TCAE y de mi compañera, la enfermera circulante, que es la responsable de anticiparse a nuestras demandas, de proveer de todo el material necesario durante la cirugía ya sea material fungible, prótesis definitivas, muestras… y, debido a las características de nuestra vestimenta, solo nos comunicamos con la palabra, un gesto y la mirada con la enfermera circulante. Es suficiente para iniciar una comunicación y darme información acerca del estado del paciente.
Toda nuestra actividad requiere de una atención meticulosa, capacidad de priorización y coordinación constante con el equipo médico, de Enfermería y auxiliares, ya que tiene un impacto directo en la seguridad del paciente, la rapidez y calidad de la atención quirúrgica.
-¿Qué formación necesita una enfermera para desempeñar esta labor y cómo continúa actualizando sus conocimientos?
Para adquirir unos conocimientos básicos sobre el trabajo que se realiza en quirófano, sería recomendable implantar en todas las escuelas universitarias de Enfermería la asignatura de cuidados de Enfermería pre, intra y postquirúrgicos, ya que es el primer contacto de la futura enfermera con esta especialidad tan amplia que podría ser útil a la hora de elegir este camino para su práctica profesional.
Las enfermeras que llevamos años en este trabajo hemos tenido que formarnos en nuestro trabajo mediante la observación y aprendizaje con una compañera experta y el estudio de las técnicas quirúrgicas fuera de nuestro horario laboral, acudiendo a congresos científicos e investigando para proporcionar cuidados basados en la evidencia científica y esforzarnos para garantizar la excelencia en nuestro trabajo diario. Nos falta el reconocimiento formal de nuestro trabajo. Nuestra formación técnica, capacidad de liderazgo y coordinación garantizan procedimientos eficaces y seguros.
Una enfermera de quirófano bien entrenada ayuda a optimizar los tiempos operatorios disminuyendo la exposición anestésica y el riesgo de complicaciones derivadas de cirugías prolongadas.
Actualmente se debería impulsar una formación reglada vía EIR que recoja una acreditación específica y permita una actualización continua mediante cursos de especialización, talleres y simulación clínica, con competencias avanzadas en técnicas quirúrgicas, esterilización, control de calidad de materiales y gestión intraoperatoria y práctica diaria a lo largo de período de formación.
Son todas las especialidades quirúrgicas las que necesitan instrumentación (cardíaca, trauma, torácica, digestiva, ginecología, neurocirugía, …) y cada año se va incorporando más tecnología de vanguardia que hace indispensable la actualización continua por nuestra parte.
Dos meses de prácticas en quirófano proporcionan los conocimientos básicos, pero actualmente necesitamos fortalecer nuestra especialidad mediante programas de formación reglados, protocolos claros y políticas institucionales que contribuyan a elevar la calidad de la atención quirúrgica y garantizar nuestra seguridad y la de los pacientes en todo el proceso operatorio.
-¿Cómo ha evolucionado la enfermería instrumentista en los últimos años?
Lo ha hecho a la par que la evolución de la tecnología médica. Los cambios en el abordaje quirúrgico, maquinaria, instrumental y protocolos de seguridad requieren un reciclaje y aprendizaje constante. Actualmente nos encontramos con pacientes más longevos, pluripatológicos que requieren de unos cuidados más complejos.
La cirugía moderna necesita profesionales altamente capacitados y coordinados para garantizar intervenciones seguras, eficaces y centradas en el paciente. Más allá de nuestro rol técnico aportamos un componente humano en un ambiente altamente tecnificado que se vuelve incluso hostil para el paciente, y nuestra labor es contribuir a reducir la ansiedad mediante un trato amable y cercano, dando información clara y apoyo emocional para promover una experiencia más humana y menos traumática para el paciente.
-¿Qué impacto han tenido la cirugía mínimamente invasiva, la robótica y los nuevos dispositivos en su trabajo cotidiano?
El desarrollo de nuevos abordajes quirúrgicos menos invasivos, la utilización de robótica para intervenciones quirúrgicas y el uso de aparatología que nos proporciona más información acerca del estado del paciente ha cambiado en muchos aspectos el trabajo diario en quirófano, así como la evolución en el confort y el proceso de recuperación de manera muy positiva para el paciente.
Requiere en ocasiones que realicemos cambios en la disposición de la mesa quirúrgica y en la postura que va a mantener el paciente durante toda la intervención lo que nos obliga a prestar más atención para preservar su comodidad y seguridad. Supone un reto para todos los miembros del equipo pues requiere de una curva de aprendizaje, un conocimiento exhaustivo del funcionamiento de la aparatología de la que disponemos y de la cirugía convencional, teniendo en cuenta que el cirujano opera, la máquina es una ayuda y que la tecnología debe apoyar y no reemplazar la atención centrada en el paciente.
