José Antonio González, perfusionista del CHUAC: “Somos el único colectivo enfermero con formación específica, pero sin reconocimiento oficial”

ALFONSO HERMIDA
Comunicación Colegio de Enfermería de A Coruña
 

66 años después de la primera circulación extracorpórea realizada en España, los perfusionistas siguen luchando por su reconocimiento oficial. La perfusión en España es una responsabilidad enfermera. Pese a la alta complejidad y especialización de su trabajo, los perfusionistas no cuentan con un reconocimiento por parte de las autoridades sanitarias de nuestro país. 

ALFONSO HERMIDA
Comunicación Colegio de Enfermería de A Coruña
 

66 años después de la primera circulación extracorpórea realizada en España, los perfusionistas siguen luchando por su reconocimiento oficial. La perfusión en España es una responsabilidad enfermera. Pese a la alta complejidad y especialización de su trabajo, los perfusionistas no cuentan con un reconocimiento por parte de las autoridades sanitarias de nuestro país. 

José Antonio González lleva toda una vida en el CHUAC tras estudiar en la Escuela de Enfermería de A Coruña. Desde 1997 trabaja como perfusionista y en los últimos cinco años es, además, supervisor del quirófano de cirugía cardíaca. 

-¿Cómo definirías la labor de una enfermera perfusionista?

Básicamente, cuidamos del paciente mientras es intervenido quirúrgicamente. Le proporcionamos una adecuada perfusión de los órganos durante el tiempo de la intervención. La perfusión es la circulación extracorpórea, que sustituye a la función cardíaca y/o pulmonar durante el tiempo necesario de parada cardíaca y/o pulmonar para que el cirujano realice la intervención quirúrgica. Tienes que asegurar que tenga una oxigenación adecuada y una buena perfusión de todos los tejidos y órganos del paciente.

-¿Cómo es vuestro día a día?

Atendemos todo tipo de cirugía cardíaca programada y urgente, tanto en pacientes adultos como en pacientes infantiles. Tenemos, a veces, una función un poco más pasiva, porque no todas las intervenciones de cirugía cardíaca requieren de nuestro trabajo activo. Estamos en modo espera, pendientes de lo que pueda ocurrirle al paciente, si tiene alguna complicación que haga necesario entrar en circulación extracorpórea. Si está programada desde el principio, preparamos todos el material de acuerdo a las necesidades de cada cirugía. Si estamos en modo espera, tenemos preparado lo básico y, si se inestabiliza el paciente, hay que hacer una entrada rápida en circulación extracorpórea. Normalmente, cada uno de nosotros tiene asignado un quirófano, pero hay determinadas situaciones o cirugías que requieren la presencia de más de un perfusionista.

-¿Cuántos sois en el CHUAC? 

Actualmente, somos cinco perfusionistas. Estamos en este hospital desde que en 1989 se introdujo la cirugía cardíaca. Incluso antes, con intentos de cirugía que no funcionaron.

-¿Puede haber una intervención de un perfusionista en otro tipo de cirugía que no sea la cardíaca?

Colaboramos con otro tipo de especialidades: Neumología, Cirugía Torácica, Vascular, Traumatología, Cirugía Plástica, donación de órganos, ECMO… Participamos en los trasplantes pulmonares, adscritos a Cirugía Torácica y en el lavado broncoalveolar de Neumología. En Urología, hay tumores renales que invaden la cava, llegan a la aurícula derecha y requieren de nuestra participación. En Plástica, la perfusión hipertérmica aislada de extremidad por melanoma requiere de nuestra asistencia y la de los cirujanos cardíacos. En Cirugía Vascular y Traumatología, hacemos recuperación intraoperatoria de sangre, una labor independiente que no requiere la presencia del cirujano cardíaco. Montamos la máquina, recuperamos la sangre, se procesa y se vuelve a refundir al paciente.

-¿Hay perfusionistas en todos los hospitales? 

No, únicamente en los hospitales en los que hay Cirugía Cardíaca. En Galicia solo hay equipos de perfusión en A Coruña, Santiago y Vigo. Nosotros, a diferencia de Santiago y Vigo, realizamos trasplante cardíaco y pulmonar, además de ser el centro de referencia de Galicia para la cirugía cardíaca infantil.

 -¿Cuál es la formación de una enfermera perfusionista?

Hay una formación reglada, pero no oficial, no está reconocida por el Ministerio de Educación, pero sin embargo tiene la acreditación de la Asociación Española de Perfusionistas, de la Sociedad Española de Cirujanos Cardiovasculares y de la Fundación Europea de Perfusión. Es un máster que se realiza en la Universidad de Barcelona durante dos años. Tiene 90 créditos ECTS, que son aproximadamente 2.250 horas. Desde el año 1996, todos los perfusionistas tienen este máster, que te exige la propia Administración para poder trabajar. Reconoce que tenemos una formación específica, pero, sin embargo, no reconoce esta especialidad. 

Somos el único colectivo enfermero que tiene regulada una formación específica. Después del máster de Barcelona, te puedes presentar a un examen del Board europeo para conseguir un titulo que capacita teóricamente para ejercer la perfusión en cualquier país de Europa. El Board hay que renovarlo cada tres años acreditando trabajo, un número de cirugías cada tres años y formación con participación en cursos y congresos e investigación.

-¿A qué se debe esa falta de reconocimiento oficial?

Somos muy pocos y es una formación con competencias y capacitaciones muy específicas. A la Administración le interesa una enfermería polivalente, que tenga movilidad entre Unidades. Llevamos muchos intentos de reconocimiento a través de la Asociación Española de Perfusionistas. Nos quisieron meter en médico-quirúrgica, pero no llegó a cristalizar, de lo cual me alegro, porque eso es como un “cajón de sastre”.

-¿Cuál es la situación en otros países de Europa?

En la mayor parte de Europa, los perfusionistas están reconocidos. En algunos casos, no tienen que ser enfermeros perfusionistas: hay médicos, hay ingenieros, técnicos con formación propia. Son muy pocos países  en los que la especialidad no está reconocida.

-¿Por que sois unos de los grandes desconocidos de la atención sanitaria?

Somos desconocidos para la población en general e incluso para los propios profesionales sanitarios. O hay gente que tiene relación directa con la cirugía cardíaca, o sino no nos conocen. Además  somos un colectivo pequeño. En toda España, somos alrededor de 250-300 y nuestro trabajo lo realizamos fundamentalmente dentro de un lugar cerrado, el quirófano, y con el paciente anestesiado, que hace que no sea consciente de nuestra labor.  

-¿En qué momento de la operación intervenís? 

Entramos en circulación extracorpórea una vez que el cirujano hace la esternotomía, abre el saco pericárdico y pone unos puntos de canulación, tanto en la aurícula derecha como en la aorta, donde introduce dos cánulas. Una de las cánulas drena desde la aurícula derecha la sangre venosa del paciente al reservorio de cardiotomía y la otra va a la aorta para redifundir la sangre una vez impulsada y oxigenada. La sangre está desaturada en el reservorio de cardiotomía. Desde ahí, va a la bomba y la impulsa hasta el oxigenador, desde donde sale la sangre arterializada, infudiendo en la aorta ascendente. 

Perfusión1

-¿Cuál es el momento más crítico?

Es la salida de circulación extracorpórea. Hemos parado el corazón previamente, antes de hacer la cirugía y después de entrar en circulación extracorpórea, a través de una solución de cardioplejia para protegerlo, que sufra el menor daño posible y para que, una vez que finalice la reparación y se baje el flujo de la circulación extracorpórea, el corazón vuelva a latir y pueda aguantar la hemodinámica del paciente. A veces, esto no ocurre fácilmente. El corazón no funciona y es un momento crítico en el que hay que tomar distintas medidas. 

Perfusión2

-¿Cuántos perfusionistas estáis en cada operación?

Habitualmente, uno. El ratio habitual de un quirófano de cirugía cardíaca debería ser 1,5 por quirófano, para contar con un perfusionista de apoyo. Aquí sí que lo tenemos, pero por organización de los turnos y de los descansos a veces no llegamos a ese ratio.

-¿Cuál es la media de intervenciones programadas y urgentes? 

El CHUAC es referente en toda España en volumen de cirugías y también en perfusión. Por este orden, Asturias, Clínico de Barcelona, CHUAC, La Fe de Valencia, y Vigo. Estamos en una media de 700 cirugías abiertas al año. Hay otras en la que estás en espera, se complican y es necesario acabar en circulación extracorpórea. En este hospital, que es uno en los que más operamos de toda España, la media semanal de cirugías programadas es de 14 en adultos y en infantil, 1 o 2. Y después están las urgencias, que pueden ser dos o tres a la semana. Hacemos guardias localizadas y siempre estamos disponibles.

-¿Cómo se organiza una persona que está pendiente de que llamen en cualquier momento?

Es una forma de vida. Sabes que de un momento para otro tienes que dejarlo todo, cambiar el chip y ponerte en marcha. A pesar del alto nivel de exigencia y responsabilidad, es una profesión que engancha. 

-¿Cuáles son los principales avances en vuestra área?

Sobre todo, en materiales. Cada vez son mejores y más biocompatibles, por lo que causan menos daño al paciente y son más seguros. En la circulación extracorpórea es todo muy reciente. La primera es de 1953, en Estados Unidos. En España, la primera se hizo en la clínica de La Concepción, de Madrid, en 1958. En esta última década se está desarrollando mucho la membrana de oxigenación extracorpórea, lo que se conoce como ECMO. Se usó mucho durante la pandemia. Cada día surgen nuevas indicaciones de uso para tratar distintas patologías.

-¿Tenéis tiempo para la formación y la investigación? 

Todo esto es tecnología y cada vez tenemos más aparatos distintos y hay que intentar estar al día y tener formación específica. Los aparatos cambian. Hay distintos tipos de cánulas, distintos tipos de oxigenadores y tienes que ir conociendo lo que tienes a mano. Es una formación muy exigente, aunque ahora la información está más a nuestro alcance que antes.

En la investigación no vivimos el mejor momento. Tuvimos unas etapas muy activas de publicaciones e investigación, pero ahora nos supera el trabajo diario. 

-¿Qué situación complicada en quirófano recuerdas especialmente?

Son muchas. Recuerdo la primera vez. Aprendes perfusión con alguien al lado que te tutoriza. En la primera cirugía en la que me quedé solo recuerdo aún hoy lo mal que lo pasé. Siempre tienes que estar concentrado porque, una vez que estás en circulación extracorpórea, pueden ocurrir mil cosas y tienes que dar una respuesta rápida. Las cirugías que suelen dar más problemas son las de pacientes que están reoperados. Pero la complicación surge en cualquier momento. En circulación extracorpórea, la sangre tiene que estar anticoagulada para pasar por todos los tubos de la bomba y por el oxigenador, pero a veces, y pese a todas las comprobaciones, se forman coágulos y deja de funcionar la máquina. Ahí tienes que actuar rápido e intentar cambiar el oxigenador en el menor tiempo posible.

Los más veteranos dicen que el perfusionista que no ha tenido nunca un accidente es porque lo va a tener. Y es cierto. Cuando te parece que más dominas la situación, te confías y aparece el problema.

A pesar de todo, la circulación extracorpórea es segura. La mortalidad global a 30 días de los pacientes de cirugía cardíaca es inferior al 2 %, y no solo es achacable a la circulación extracorpórea,


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